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¿Publicidad BUENA?

Publicistas y diseñadores hemos sido parte del problema por años… Hemos influenciado en pensamientos y establecido tendencias que nunca debieron de existir, conceptos errados de éxito, salud, felicidad, fama, dolor, tristeza. Todo eso suena terrible, lo bueno es que estamos despertando y estamos a tiempo de empezar a reparar.



¿A qué me refiero? La publicidad históricamente se ha visto como una profesión un tanto fría, vacía, pasajera y hasta banal. Desde los ojos de algunos somos las malas de la película, los que nos incitan a comprar lo que no necesitamos, las que nos hacen gastar de más, los que nos empujan al endeudamiento… En fin, Maléfica, Cruella, Úrsula, Scar se quedan cortos. Todo sea por cumplir el objetivo: vender más.




Sin embargo, ante un panorama donde para las empresas no es suficiente facturar, las reglas del juego cambian y esto también aplica para la comunicación. El consumidor ya no solo es más inteligente e informado, sino consciente y sensible. Esto lleva a las empresas a buscar vías de comunicación auténticas, interesadas en el bienestar de sus consumidores y potenciales clientes.

El descubrimiento más hermoso que he hecho como directora de una empresa de comunicación, ha sido comprender que desde nuestro trabajo como comunicadoras podemos hacer algo bueno para el mundo.


Salir del estado de “venga, compreeee yaaa….” requiere valentía y confianza en lo que estamos ofreciendo como empresa, nos cuestiona sobre el valor que aporta lo que estoy haciendo como marca. Es muy fácil simplemente decir: “Oferta, solo por hoy un 30% de descuento” pero poner al desnudo el propósito y raíces de la empresa para que tu consumidor comprenda el valor que tiene tu producto requiere mente y corazón, a pesar de ello en un plazo de tiempo, crear comunicación con propósito y en busca de un impacto positivo podría generarte beneficios mayores como:

- Clientes más conscientes sobre el valor de tu producto.

- Fidelidad: ya no importa tanto si está en oferta o no, tu cliente se identifica con tu marca por lo que es y lo que hace.

- Diferenciación: en medio de un listado sin fin de competencia, tu diferenciador cada vez sale más a la luz.

- Conexión con tu audiencia: se nota tu intención positiva, el vender es parte de, pero antes de pedir has extendido la mano con información de valor para tu audiencia.

Estoy segura que en este punto empiezan a aparecer las resistencias como “eso no aplica para mi negocio”, “yo lo que necesito es vender”, “me da miedo contar eso”, “me van a robar mis secretos”, “eso es muy caro”, “no se me ocurre nada”, y el más famoso “no tengo tiempo para eso”. Calma, esto es un proceso, si nunca has generado comunicación con impacto positivo, te comparto 3 pasos que te ayudarán a que esto fluya mejor:

  1. Sé consciente de tu propósito: recordar el porqué de tu marca, esa razón que te mueve y que va más allá del dinero, que nace de la autenticidad del sueño de tu empresa, será el motor para tu contenido positivo.

  2. Comprendé que tu marca tiene mucho que ofrecer al mundo no solo con tu producto o servicio, sino con todo tu proceso, ya sea que apliqués conceptos como economía circular, realicés algún servicio social u otro, tu marca es un ente vivo que puede hacer un aporte a su audiencia.

  3. Preguntate: ¿qué puedo ofrecer bueno a mi audiencia?



Aquí una aclaración de la palabra “bueno” según la RAE:

1. adj. De valor positivo.

2. adj. Útil y a propósito para algo.

3. adj. Gustoso, apetecible, agradable, divertido.


Siempre cuento el caso de uno de nuestros clientes queridos, es un doctor especialista en cirugía plástica, una especialidad que ha sido tachada por algo “superficial”. De la mano del doctor, su equipo y toda su buena disposición hemos creado contenidos que van más allá de “venga, opérese las “chichis””, se han desarrollado cápsulas de contenido que explican cuándo realmente una cirugía plástica podría aportar más allá de lo estético, cómo identificar a un verdadero especialista que no ponga en riesgo mi salud y mi vida (hemos visto múltiples casos de muertes a manos de cirujanos falsos). Todo esto brinda confianza a la audiencia para dar el primer paso de consultar en caso de que requieran estos servicios. Finalmente, el doctor aporta con su comunicación positiva y a la vez muestra al mundo su conocimiento, todos ganan.




De todo esto quisiera que tu pensamiento empresarial se vaya con alguna idea, cuando las ideas se van en forma de pregunta tienen mayor capacidad de convertirse en acciones por eso te dejo 3 preguntas poderosas para que elijás una, solo una, y así empecés a cuestionarte cómo expandir tu impacto positivo desde tu comunicación:

  1. ¿Qué me hace sentir orgulloso de mi empresa y que el mundo debería saber?

  2. ¿Cuál conocimiento útil y gratuito puedo dar a mis audiencias y que realmente aporte en sus vidas?

  3. ¿Cómo me sentiría al saber que por un contenido positivo que compartió mi empresa una persona tuvo un mejor día?


Si tu empresa tiene la oportunidad de contarle algo bueno al mundo no esperés más, contalo ya, tenemos medios de comunicación llenos de “tonteras” inútiles, pura basurita, cortá la cadena con tu BUENA publicidad.


Recordá, facturar ya no es suficiente, necesitamos empresas que quieran impactar positivamente al mundo, uno de esos grandes impactos puede estar en la comunicación.


Si después de leer todo esto aún no tenés idea de por donde empezar a construir BUENA publicidad, agendemos una cita y te ayudamos a encontrar tu camino ;)

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